13 de noviembre 2016
Muchas veces la gente cree que Dios se ha alejado del hombre, que la maldad es tan grande que ya el ser humano no tiene salvación, o peor aún, simplemente Dios no existe para el hombre, es una figura literaria del pasado, es una idea irreal del hombre.
Bien, la verdad es que no es así. La fidelidad de Dios permanece y permanecerá siempre y doy como testimonio lo que me ocurrió el pasado 3 noviembre 2016.
Estando con un amigo de regreso a mi casa, caminando con tranquilidad por la acera, un motorizado se monta por dicha acera y me atropella por detrás. Yo pierdo automáticamente la conciencia, caigo y me doy un golpe en la cabeza. El motorizado también cae al lado mío pero el se levanta, sin embargo yo no. Mi amigo inmediatamente intenta hacerme reaccionar y me monta en una camioneta de pasajeros para llevarme al hospital. Muchos se preguntarían en este momento, ¿por qué Dios permite estas cosas a gente "buena"? La respuesta que yo les doy es: porque Dios también se revela en el dolor, en el momento de la pasión y de la cruz.
Dios permanece fiel en todo momento, Dios no se muda de nosotros, aunque no lo veamos, aunque no le sintamos, Dios está allí, incluso en la cruz.
Mi diagnostico fue fractura de tibia y peroné, viví momentos fuertes de dolor físico, a un nivel indescriptible, aunque una parte de mi ofreció estos dolores para el perdón de mis pecados y los del mundo entero, otra parte de mi deseaba que se acabara ese sufrimiento. En estos casos, la parte humana pareciera prevalecer sobre la dimensión divina o espiritual, el dolor que se vive es tanto que físicamente y moralmente no se resiste, pero una pequeña fuerza interior deseaba que al menos el dolor sirviera para que Dios perdonara a la humanidad de sus pecados.
Es una realidad difícil, compleja que solo la entenderían aquellos que han tenido experiencias fuertes de dolor.
Dios nunca me abandonó, muchas personas oraron por mí y sus oraciones fueron escuchadas por la Trinidad y la Virgen María. Les explico:
-Para el accidente que tuve al menos tenía que estar con daños orgánicos internos severos y no fue así
- El promedio de estancia en un hospital esperando turno quirúrgico es de al menos 2 o 3 meses, a mi me operaron en 1 semana
- En dos oportunidades, Dios me libró de padecer mas sufrimientos físicos, realmente yo ya no daba mas.
- Me permitió encontrar transporte adecuado a mi condición para los diferentes hospitales y de regreso a casa.
- Me facilitó encontrar los donantes de sangre necesarios para mi intervención quirúrgica en un día.
- En los momentos de tristezas, me consoló enviándome ángeles.
Alguien estando en el hospital me preguntó: Quien es la persona que mas amas en este mundo? En mi interior yo dije automáticamente "Dios", pero a esta persona le dije "Mis Padres", no porque me avergonzara sino porque no todo el mundo lo puede comprender. Allí entendí que aunque físicamente no podía seguir mas con el dolor, yo tenía una certeza muy firme en mí que es el amor que siento por Dios, aun a pesar de los momentos tan difíciles que me hizo vivir con el accidente.
Dios nos fortalece en el dolor, en la soledad, en la tristeza y desesperanza. Dios no abandona a sus hijos. Aún en medio de las desgracias Dios está allí acompañando, guiando, bendiciendo. Se que es difícil comprender pero aunque no se comprenda, allí esta El.