19 agosto 2013
Mientras estaba en la Eucaristía, sentí la necesidad de hacer un pequeño sacrificio por los pobres de mi comunidad, por sus necesidades corporales, pero sobre todo por sus necesidades espirituales, necesidad de Dios. Ofrecí no cenar esa noche, muchos santos alcanzaron grandes méritos por mortificar su cuerpo, yo deseé experimentar lo que ellos experimentaron.
Pedí en oración la ayuda de la Santísima Virgen, mi madre, y de Santa Teresita del Niño Jesús para que pudiera alcanzar este santo propósito, realizarlo con amor, sin quejarme y mostrar mi mejor rostro.

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