lunes, 19 de septiembre de 2016

El día de mi consagración a Dios

Debo interrumpir la secuencia cronológica de mis experiencias espirituales para comentarle a mis lectores sobre lo mas reciente que viví en el seguimiento a Cristo que son los VOTOS PRIVADOS en la Orden Franciscana Seglar. 
Se realizó el pasado sábado 17 de septiembre del 2016, en las fiestas de los Estigmas de San Francisco de Asís. Inicié el día muy emocionada, ni siquiera hizo falta el despertador pues a las 6 am ya estaba despierta y dispuesta a casarme con Jesús. Después de desayunar fui muy tempranito a arreglarme para ir a la iglesia. Ya a las 9.30 am estaba lista. 
Me sentía muy nerviosa pero también muy apenada porque no estoy acostumbrada a que todos tengas sus miradas fijas en mí. Pero a la vez me decía que no solamente era en mi sino también en El (Jesús).
La celebración fue presidida por Fr. Jorge Gonzalez, sacerdote capuchino (OFMcap) y el Pbro. Francisco Blanco (mi párroco). 
Yo me sentía muy feliz pues lo que tanto había buscado se realizaba ese día. Además de las palabras propias del ritual, Jesús quiso conservar mi virginidad a El, pues en el preciso momento de mi entrega al Señor, el sacerdote añadió por inspiración divina, las palabras consagratorias del ritual para las vírgenes consagradas. 
Un momento sumamente especial para mí fue cuando ofrecí mis flores a la Santísima Virgen de Coromoto. Fue una mezcla de profundo agradecimiento, amor y ternura pues la Virgen María siempre ha estado conmigo guiándome hacia Jesús y realmente sentí que ella me tomaba de la mano, FELIZ por unirme a su hijo y recibía con alegría las suplicas de ese momento. Tengo la certeza que ella NUNCA me abandonará. 

Fue extraordinario compartir esta decisión con mi fraternidad y mis amigos. A todos ellos les agradezco su compañía, ayuda, ánimo y alegría por mis votos privados, le dieron aun mas color y brillo a este día. Definitivamente agradezco a Dios por los amigos y hermanos que me ha dado. Experimenté de una manera muy bonita el amor que me tienen. Gracias!! GRACIAS!! 
Ahora oren por mí para perseverar en este camino y pueda llegar un día ver a mi Esposo en el cielo, y que los ángeles y la Virgen María me coloquen la corona de la FIDELIDAD, ENTREGA y SERVICIO. 

jueves, 1 de septiembre de 2016

Ante el conflicto, perseverancia en la oración

19 de septiembre 2013

Mientras esperaba para trabajar, me senté frente a la computadora y busqué una canción que me gusta mucho "Solo a ti pertenezco-Jesed" y como vídeo de la canción estaba la vida de Santa Rita de Cascia y Santa Gemma (de los pasionistas). Comencé a pensar en el hermoso camino de santidad de ambas y deseé con todo mi corazón ser como ellas. Me dieron muchas ganas de llorar y salí corriendo a mi habitación a orar:
    "Señor solo quiero estar contigo, ten misericordia de mi, el mundo me absorbe y me distrae mucho, está lleno de tantas tentaciones, vanidades, superficialidades, angustias. Intento ser buena en mi trabajo y en todo lo que hago, pero tu mismo has visto que esta semana no he podio llegar a tiempo a misa. De verdad no quiero que el mundo me parte de ti. El trabajo me distrae, desvía mis pensamientos, aunque siempre intento volver a ti. Termino cansada el día y no puedo concentrarme bien en la oración de la noche. Si pudiera estar en un convento, en estos momentos estaría en una capilla hablando contigo o contemplando la naturaleza y así estaría en permanente contacto contigo, en cambio, sigo aquí, en mi habitación, en la casa de mis padres sin poder orar con total libertad. Señor mírame (me he colocado un paño en la cabeza simulando a una religiosa), mírame, solo quiero estar contigo, no en el mundo que me aparta del camino que quiero llevar. Mírame, escúchame, quiero ser santa, quiero vivir para ti, quiero ser merecedora del cielo. Por favor! ten piedad de mi. Perdóname si he caído en la desesperación"
... En un momento de calma...
    "Señor se que me has escuchado, abre los oídos de mi espíritu para ser capaz de escucharte. Señor tu me das la paz, Señor tu me das la paz". 

Yo te llamo


Dios es insistente en la llamada, toca una y otra vez hasta que el corazón del hombre responda y sea revelado su plan, la misión del quien es llamado.