jueves, 1 de septiembre de 2016

Ante el conflicto, perseverancia en la oración

19 de septiembre 2013

Mientras esperaba para trabajar, me senté frente a la computadora y busqué una canción que me gusta mucho "Solo a ti pertenezco-Jesed" y como vídeo de la canción estaba la vida de Santa Rita de Cascia y Santa Gemma (de los pasionistas). Comencé a pensar en el hermoso camino de santidad de ambas y deseé con todo mi corazón ser como ellas. Me dieron muchas ganas de llorar y salí corriendo a mi habitación a orar:
    "Señor solo quiero estar contigo, ten misericordia de mi, el mundo me absorbe y me distrae mucho, está lleno de tantas tentaciones, vanidades, superficialidades, angustias. Intento ser buena en mi trabajo y en todo lo que hago, pero tu mismo has visto que esta semana no he podio llegar a tiempo a misa. De verdad no quiero que el mundo me parte de ti. El trabajo me distrae, desvía mis pensamientos, aunque siempre intento volver a ti. Termino cansada el día y no puedo concentrarme bien en la oración de la noche. Si pudiera estar en un convento, en estos momentos estaría en una capilla hablando contigo o contemplando la naturaleza y así estaría en permanente contacto contigo, en cambio, sigo aquí, en mi habitación, en la casa de mis padres sin poder orar con total libertad. Señor mírame (me he colocado un paño en la cabeza simulando a una religiosa), mírame, solo quiero estar contigo, no en el mundo que me aparta del camino que quiero llevar. Mírame, escúchame, quiero ser santa, quiero vivir para ti, quiero ser merecedora del cielo. Por favor! ten piedad de mi. Perdóname si he caído en la desesperación"
... En un momento de calma...
    "Señor se que me has escuchado, abre los oídos de mi espíritu para ser capaz de escucharte. Señor tu me das la paz, Señor tu me das la paz". 

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