martes, 26 de abril de 2016

Mi nombre en Jesús significa "Un compromiso María Gracia"


20 de junio 2013

Luego de estar una semana completa en Rio de Janeiro con una asistencia mínima a la Eucaristía, no porque no quisiera, sino porque no podía, ya que no dependía de mi, realmente sentí una gran necesidad de encontrarme con mi amor Jesús en el pan Eucarístico. Cuando comenzó el Encuentro Internacional de la JUFRA y la Jornada Mundial de la Juventud, me sentí mucho mejor al participar con mayor frecuencia en la misa, experimente dicha, alegría, felicidad, paz. 


Amigo (a) lector (a) en el caminar y en la aventura del discernimiento vocacional, Dios hace suscitar en las  almas que son para El un sentimiento inexplicable de amor intenso, ternura, deseo de estar siempre a su lado y de hacer todo aquello que a Jesús y al Padre le agradan. Pero eso no significa que vengan momentos de turbaciones emocionales, pues también somos de carne.  En el viaje de Río de Janeiro a Buenos Aires, tuve la oportunidad de reflexionar mucho, porque en esos días de mi estadía en Río sentí que me gustaba un chico y como el tenía casi que todas las cualidades que en algún momento llegué a buscar de alguien, parecía el chico perfecto. Solo pensar en eso, me hizo sentir tan mal, una enorme tristeza invadió mi corazón pues deseaba sentir mucho mas por Jesús y no por hombres. Mas tarde entendí que Jesús quería que me diera cuenta de mis sentimientos por El, la carne puede hacerme sentir eventualmente cosas contrarias a mi opción de vida, pero lo que verdaderamente importa es que mi corazón está unido al de El y es El quien me da la fuerza para superar toda prueba, toda tentación. 
En ese mismo meditar y viendo las estrellas noté un grupo grande de ellas juntas formando una especie de cinturón, y luego vi otra estrella un poco mas grande, irradiaba mas luz pero estaba retirada de las demás. Sentí en mi corazón una voz que decía "Quizás tu seas como esta ultima estrella, alumbraras mas pero no serás ni estarás con las demás estrellas, ora por ellas". Inmediatamente me levanté y miré mejor el cielo, apenas pude detallar que alrededor de la estrella grande había otras diminutas, casi no se veían. Allí fue la primera vez que sentí que Dios me daría hermanas que compartieran mi misma vocación, no estaré sola, tendré hermanas que les haré crecer en las cosas de Dios, trabajaremos y oraremos por el resto de las almas. 

martes, 19 de abril de 2016

Amar la Cruz




10 de junio 2013

En los últimos días me ha llamado mucho la atención la Cruz de mi Señor Jesús y me pregunto: ¿Podré algún día llevar aunque sea un poquito de su sufrimiento en mí? 
Quisiera abrazarlo, besarlo, aliviar su dolor en la Cruz. Pensar en ello, llena mi corazón de ternura, amor... Pero, ¿podré hacerlo? ¿Tendré fuerza para hacerlo mi amor?


viernes, 15 de abril de 2016

Soledad que ama

20 mayo 2013

Una de las grandes tentaciones que tiene la vida consagrada en el seguimiento de Jesús, es la sensación de soledad que nace del profundo deseo de estar con su Amor, de verlo, sentirlo, abrazarlo, tomar sus manos, escucharlo... A  veces es tan, pero tan grande este deseo, que  por una parte, invade todo nuestro cuerpo, pero por otra, el no tenerlo al menos físicamente, puede que haga surgir sentimientos de soledad, tristeza, melancolía (realmente esto pasa con frecuencia). 


¿Que hacer? Primero, identificar estos sentimientos, darles nombres. Hablarlo con Jesús, orar mucho, con confianza, ponerlo en el corazón de Jesús. No caer en la desesperanza y no darle mas poder a estos sentimientos, porque eso es lo que quiere el tentador con estas almas, convencerlas de retirarse, convencerlas que eso que quiere lo puede obtener del mundo. 

Es un tiempo importante para fortalecer tu relación con el Amor mismo. Tener paciencia y seguir confiando en Jesús. Dedicarse con mas intensidad y con mas amor a tu apostolado ayudará materializar ese amor que arde en tu corazón. Saldrás mas fortalecido de estos momentos de prueba. 

Te recomiendo la siguiente canción: 

...Plantar y regar...


15 de mayo 2013
Es preciso entender que estamos en esta vida como servidores de Dios, ayudamos en la construcción, somos como Pablo y Apolo quienes plantan y riegan (1 Cor 3, 5-8). Nuestro trabajo es mínimo pero importante, es solo Dios quien puede hacer crecer la planta, solo Dios puede hacer crecer la "fe" en el corazón del hombre, a quienes se lo pidan y a quienes El quiera dar, es su obra. Nosotros somos pobres y pequeños servidores, pero aún así, nuestra pequeña labor será recompensada por Dios, no por los hombres.
A veces podemos caer en pretender que haremos el trabajo de Dios y otras veces podemos caer en buscar la aprobación de hombres y recibir felicitaciones o elogios por el servicio realizado, y el no obtener lo que queremos puede llevarnos a la tristeza o al "sin sentido" de la misión. Te repito nuevamente: LA OBRA ES DE DIOS y SÓLO El NOS RECOMPENSARÁ. Así que ánimo! Ten fortaleza y fe! San Pablo nos dice: Un día se verá el trabajo de cada uno, se hará público en el día del juicio final. 

domingo, 3 de abril de 2016

Mi historia y la de Saulo, parte II

10 abril 2013

"Ahora levántate y entra en la ciudad, allí se te dirá qué tienes que hacer". Jesús le invita a levantarse. Ese levantarse puede entenderse hoy del dolor, la angustia, tristeza, decepciones, acoso, chisme, tropiezos, rivalidades, se trata pues, de salir de esa realidad que envuelve al hombre, e ir al lugar que Dios quiere. 
"Allí se te indicará lo que tienes que hacer". Búsqueda de la voluntad de Dios. Cada vez que leo y medito en la Palabra de Dios siento en mi interior que Dios me pide profundizar mas en su Palabra y renunciar cada día mas a las cosas del mundo y que me separan de El, solo así podre conocer la voluntad de mi Padre. 

Palabras claves amig@: Medita y conviertate.

sábado, 2 de abril de 2016

MI historia y la de Saulo, parte I


10 abril 2013

"Oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" 
Jesús primero nos llama por nuestro nombre y cuestiona nuestras vidas, el rumbo que hemos asumido. Yo creo que mi vida ha sido un continuo llamado, desde muy pequeña, no de manera extraordinaria, sino a través de lo sencillo, a través de mis padres, de la vida de lo santos, mis catequistas, formadores, sacerdotes, religiosos, libros, en la voz de mi conciencia. En ese llamado siempre ha habido una invitación a cambiar y hacer lo que es bueno y lo que le es agradable a Dios, pero muchas veces lo entendía superficialmente, en esos momentos no era un cambio verdadero, sino del "momento", lo cual me hace recordar los primeros años de conversión de San Francisco de Asís. 
Desde pequeña sentía la inquietud de permanecer virgen para Dios, luego a medida que fui creciendo e iba pasando por la adolescencia y primeros años de la juventud, le pedía a Dios que me permitiera permanecer virgen para mi futuro esposo, incluso si en algún momento estaba en peligro mi virginidad, prefería morir antes de no ser virgen. Esto lo he sentido como una promesa que Papa Dios me hizo desde muy pequeña, porque incluso en los momentos mas fuertes de tentación, estas palabras han resonado muy fuerte en mi mente y en mi corazón y me ha preservado solo por su gracia y fuerza.
Siento que Dios me habla mucho por medio de la conciencia y ahora que estoy en el caminar franciscano, lo siento hablar muy fuertemente a través del silencio y de la contemplación de la naturaleza. 

"Y el respondió: Yo soy Jesús a quien tu persigues"
Es Jesús quien se da a conocer pero se da a conocer si uno quiere conocerlo, si uno tiene el corazón dispuesto a conocerlo, la apertura de corazón es fundamental. Es ahora que he ido aprendiendo lo que significa tener le corazón dispuesto para escuchar la voz de Dios, para ello es necesario sacar toda la basura interna, apegos a personas, lugares, títulos, actitudes, apariencias, entre otros.