15 de mayo 2013
Es preciso entender que estamos en esta vida como servidores de Dios, ayudamos en la construcción, somos como Pablo y Apolo quienes plantan y riegan (1 Cor 3, 5-8). Nuestro trabajo es mínimo pero importante, es solo Dios quien puede hacer crecer la planta, solo Dios puede hacer crecer la "fe" en el corazón del hombre, a quienes se lo pidan y a quienes El quiera dar, es su obra. Nosotros somos pobres y pequeños servidores, pero aún así, nuestra pequeña labor será recompensada por Dios, no por los hombres.
A veces podemos caer en pretender que haremos el trabajo de Dios y otras veces podemos caer en buscar la aprobación de hombres y recibir felicitaciones o elogios por el servicio realizado, y el no obtener lo que queremos puede llevarnos a la tristeza o al "sin sentido" de la misión. Te repito nuevamente: LA OBRA ES DE DIOS y SÓLO El NOS RECOMPENSARÁ. Así que ánimo! Ten fortaleza y fe! San Pablo nos dice: Un día se verá el trabajo de cada uno, se hará público en el día del juicio final.

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